Monday, June 11, 2012

Límites//Limits By Jorge Luis Borges [ESP/ENG]


De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a Quién prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando el ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.



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Translated by A.Z. Foreman

Of all those boulevards blurred into the sunset
There’s one (I know not which) that I have strolled
Across for the last time without a care,
And unaware of what it was, controlled

By One who predesigns almighty norms,
All laws and a strict scale in secrecy
For dreams and shadows, formulas and forms
Which are the texture of our tapestry.

If all things have a limit and a length,
A final moment and a nevermore,
Then who shall let us know upon whose house
We have unwittingly now sealed the door?

Through the bleached window night withdraws again
And, in the jumbled stack of books that shed
A craze of shadows on the hazy table,
There shall be one that must be left unread.

Out in the south stands more than one worn gate
There with its cactus and cemented urns
Whose entry is forbidden to my feet
As in a lithograph. Nothing returns:

You’ve bolted shut a certain door forever;
A mirror waits in vain, expecting you;
The crossroads seem to lie unbarred before you
But four-faced Janus watches what you do.

Among your many memories is one
Which has been lost to you forevermore;
They will not see you by that fountain nor
Beneath the yellow moon, or the white sun.

Your voice shall never come to what the Persian
Said in his tongue of roses, wine and birds,
When under dusk before the light is scattered
You wish to say some unforgettable words.

The ceaseless Rhône? My European lake?
That yesterday I hunch upon today
Will be erased as Carthage by the Romans
Whose salt and fire it could not hold at bay.

Here in the dawn I hear a multitude,
A murmur fading out of mind and ear.
They have forgotten me who used to love me.
Borges and Space and Time have left me here.

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